Joey y Pacey, Rachel y Ross, Carrie y Mr. Big tenían relaciones en las que se separaron y, finalmente, volvieron a unirse. Si bien se ve romántico en la tele, un nuevo estudio sugiere que este tipo de relaciones cíclicas no tienen los finales de Disney.


Un estudio de la Universidad Estatal de Kansas descubrió que las parejas en relaciones cíclicas tienen lazos más débiles que aquellas que permanecen juntas (no cíclicas).


Las parejas cíclicas demostraron ser mucho más impulsivas una vez que volvieron, sobre todo en las grandes decisiones, como irse a vivir juntos o tener hijos.


En general, las parejas cíclicas están menos satisfechas con el otro, tienen una comunicación peor, niveles más bajos de autoestima, y más dudas sobre el poder de duración de su relación.


Sin duda, algunas parejas se separan y por medio de un proceso saludable, se dan cuenta que han perdido algo grande y vuelven a estar juntos. Pero lo común es que las parejas terminen por una buena razón, odien volver a la vida de solteros, pierdan la comodidad que tenían, y se reconcilien simplemente para evitar la angustia.


Si estás planeando reconciliarte, asegúrate de haber examinado atentamente el nuevo intento y de que estas volviendo de nuevo a un premio consuelo. Esas relaciones no duran.