En agosto pasado, José Ariel Contreras pensó que su carrera había llegado a su final. El cubano acababa de enterarse de que debía ser sometido a una operación en el codo derecho, un procedimiento que a su edad, consideró, acabaría con las condiciones que lo llevaron a ser uno de los mejores serpentineros en Cuba y a mantenerse en las Grandes Ligas por casi una década.


“Cuando me lo dijeron, dije ¡guao! se me acabó la carrera. No soy un muchacho. Ya son 40 años y una operación es difícil”, reconoció el pinareño en uno de los campos adyacentes del Bright House Field, hogar primaveral de los Filis de Filadelfia.


Pero el doctor Lewis Yocum convenció al veterano de que aún podía dedicarse a lo que más le apasionaba en la vida, el juego de pelota. “El doctor me dijo que si ponía de mi parte y hacía una buena terapia, iba a estar bien”, señaló. Y así lo hizo.


Pese a que se enfocó más que nunca en su preparación –admitió que hizo más pesas que de costumbre- aún no estaba seguro de que tendría aún capacidad para montarse en un montículo de Grandes Ligas. El 8 de enero quedaron atrás todas estas dudas. “Cuando hice mi primera sesión sentí como si nunca hubiese estado lastimado. Ese día, en Fort Myers, me convencí de que sí podía volver”, confesó.


Y desde entonces ha ido en ascenso, aumentando su carga de trabajo con el objetivo de estar listo para el día inaugural. El jueves enfrentó a un equipo de Ligas Menores de los Filis y después de 20 pitcheos se declaró preparado para retos mayores.


“Me sentí bien, mejor que la otra vez . El brazo está entero. No hay molestias”, sostuvo. “Los pitcheos se movieron mejor. El slider fue bueno. Y el tenedor también. Eso es importante porque la última vez no lo estuve controlando”.


Contreras aún desconoce cuándo será el próximo paso, pero señaló que ya está listo para hacer su debut en la Liga de la Toronja. “No sé cuándo será mi próximo juego. Tengo que hablar con el coach de pitcheo [Rich Dubee], pero pienso que en un par de días debo hacer otra salida, y espero que ya sea en con el equipo grande”, relató.


Dubee no estuvo el jueves en Clearwater–viajó a Port Charlotte con la otra parte del equipo que jugaba ante los Rays de Tampa Bay- y Charlie Manuel, mánager de los Filis, no había obtenido el reporte de cómo había lucido el cubano, por lo que se esperaba que fuese el viernes cuando se supiera con exactitud en dónde y cuándo Contreras abordaría de nuevo el montículo.


“Yo sigo el programa que ellos me impongan. De momento puedo decir que me siento bien, que todo irá bien en el spring training y que con un par de salidas más en esta primavera estaré listo para la temporada”, puntualizó.


Aunque una operación lo puso a pensar en el retiro, Contreras ahora quiere vivir en pleno la experiencia de seguir siendo pelotero, por ello, y aunque su contrato se le vence al concluir esta contienda, espera mantenerse lanzando más allá de los 41 años.“Todo dependerá de mi brazo. Pero mientras siga saludable y lanzando bien quiero seguir. Yo amo demasiado al béisbol y quiero que mi niño [Joseph, de tres años] me vea jugando”, manifestó.