Asociamos la deshidratación al verano y al calor, pero a pesar de las bajas temperaturas, en invierno también existe riesgo de deshidratación. Hay que beber siempre, preferiblemente agua, aunque con el frío apetezca menos.


Según la encuesta ‘¿Bebes lo que necesitas?’, realizada por el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), uno de los motivos de la falta de hidratación, es que con el frío las personas beben menos y no prestan atención a los líquidos que pierden. También son culpables de esta situación las comidas copiosas propias de la Navidad y el consumo de alcohol.


Otro de los datos de interés que ha arrojado la encuesta es el hecho de que el 48% de los entrevistados bebe menos de 5 vasos de líquidos al día. Esta falta de ingesta de bebidas “puede afectar negativamente a las funciones físicas y mentales”. En suma, verano o invierno, según la encuesta, el 25% ha sufrido alguna vez una deshidratación.


Debido a este desconocimiento tan expandido, el OHS recomienda durante el invierno desprenderse de prendas de abrigo cuando se va a pasar tiempo en recintos cerrados, mantener un consumo regular de líquidos e ingerir frutas y verduras en la dieta diaria. Los especialistas aconsejan ingerir cada día entre 2 y 2 litros y medio a través de diferentes bebidas, incluyendo además de agua los caldos, zumos, refrescos o infusiones.