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En medio del debate migratorio en los Estados Unidos, muchos se preguntan cómo podría afectar a la economía de ese país la ausencia del aporte que realizan los 40 millones de hispanoparlantes, los que constituyen la minoría más importante en el país.

En Arizona, los latinos participan en el 16% de las transacciones comerciales, lo que significa ventas por 31 mil millones de dólares, según la Cámara de Comercio Hispana. El 88% de los hispanoparlantes que residen en el estado son mexicanos.

En Arizona, la comunidad mexicana representa ventas por 3.600 millones de dólares y 30.355 empleos.

En una entrevista con Infobae América, Manuel Orozco, del centro de estudios Inter-American Dialogue (IAD), afirmó que la población latina aporta 950 mil millones dólares anuales a la economía estadounidense, por medio de lo que gastan, los ingresos que le dejan al fisco y la producción, en algunos rubros insustituibles de su trabajo.

Producen más, ganan menos. La comunidad hispana trabaja alrededor de 8 a 10 horas diarias lo que constituye una gran fuerza laboral para el país. “Ganan un 20% menos, pero trabajan un 30% más”, afirmó Orozco.

Un estadounidense cobra 20 dólares la hora en una jornada laboral de 8 horas, y gana un total de 160 dólares el día, mientras que un hispano trabaja 10 horas y cobra 14 dólares la hora. Por lo tanto, acaban ganando menos o lo mismo, aunque producen más.

La socióloga Isabel Valdés aseguró que muchos de ellos tienen entre dos o tres trabajos informales durante la semana, y algunos lo hacen también los fines de semana, y la paga la reciben al finalizar la jornada laboral.

Valdez aseveró que en el país no “existe un salario mínimo para los latinos indocumentados”, y agregó que, gracias a ellos, “muchas industrias siguen existiendo”, ya que los “estadounidenses no quieren ocupar esos trabajos”.

Ser ilegal no significa no pagar impuestos. A pesar de estar indocumentados, la mayoría de los latinos genera ingresos al fisco estadounidense de forma directa e indirecta. Muchos otros no hacen uso de sus derechos sociales por temor o por desconocimiento.

Manuel Orozco aseguró que el 70% de los inmigrantes ilegales pagan impuestos, mientras que el restante no lo hace por trabajar en economías informales como jornalero o personal doméstico.

Los hispanos derivan el 15% de sus ingresos al pago de impuestos, lo que le provee más de 4 mil millones de dólares anuales al Tesoro de los Estados Unidos.

Los indocumentados cumplen con las cargas impositivas federales a pesar de su situación inmigratoria ilegal. Una vía para hacerlo es el llamado Número de Identificación Tributaria (ITIN, por sus siglas en inglés). Es un documento que otorga la Oficina Recaudadora de Impuestos (IRS, también por sus siglas en inglés). Sirve para recibir un número de identificación con el que se pueden pagar los impuestos.

Esto no significa que haya algún tipo de regularización en su estatus migratorio en el país. Al inscribirse, el inmigrante evita un problema con la justicia penal tributaria de los EEUU. En 2004, más de 2,5 millones de indocumentados utilizaron el ITIN.

El profesor de la Universidad de Columbia, Rodolfo de la Garza, tiene otra mirada sobre el impacto en los Estados Unidos de un eventual éxodo masivo de los latinos. Considera que la ley de Arizona perjudica “a la economía y a los trabajadores”, pero asegura que “el que pierde más es el que invirtió más”.

“Si tienes un restaurante, pero no lo puedes abrir por falta de personal, el mesero pierde su salario, pero el dueño, su inversión”, dice de la Garza, y agrega que “será difícil contratar nuevo personal”.