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Los “baños de sol” siempre son recomendados. Su luz está considerada como un nutriente fundamental para el funcionamiento del sistema inmune. Desde que somos unos bebés hasta la adultez, se recomienda pasar algunas horas del día recibiendo sol de manera segura, para “darle al rostro un color saludable”. Dejando a un lado el factor color, la luz del sol ahuyenta la apatía, tristeza, desánimos. Cura además, afecciones de la piel.

Además, sintetiza la vitamina D. Esta ayuda a que los huesos absorban el calcio que proviene de nuestra alimentación. En Austria se realizaron estudios que certifican que la luz solar ayuda a mejorar la libido masculina ya que la vitamina D estimula los niveles de testosterona. Otros alimentos que ayudan son el salmón, las sardinas y el atún.

Esta investigación se realizó en la Universidad Médica de Graz, Estiria. Un total de 2.299 hombres fueron analizados y todos presentaron un mayor nivel de testosterona tras baños de sol con su respectiva protección. En invierno, disminuyeron estos niveles.

La mujer también tiene testosterona en su cuerpo, aunque en menor medida. En el hombre, esta hormona está encargada de la producción de espermatozoides y en los niveles de deseo sexual. El cuerpo, igualmente, necesita períodos de baja producción de la hormona para restablecer la fuerza muscular y la densidad ósea.