Las perritas forman parte de una agria disputa legal sobre el patrimonio de Gail Posner, hija del finado magnate Victor Posner.

El único hijo sobreviviente de Gail Posner, Bret Carr, de 46 años, afirma que su madre fue coaccionada por sus empleados para que cambiara su testamento cuando sufría de cáncer y drogadicción.

Carr recibió únicamente un millón de dólares en el testamento de su madre, mientras que los empleados consiguieron 27 millones en fideicomiso. Algunos viven con las chihuahueñas en la mansión de siete recámaras en Sunset Island.

El testamento permite a los animalitos vivir en la mansión hasta que mueran.