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Para esas noches frío, cuando meterse entre las sábanas se antoja tanto como poner los pies en un bloque de hielo, una cadena de hoteles hizo que sus empleados se acostaran en la cama de los huéspedes.

Enfundados en pijamas afelpadas, con guantes y gorro para asegurar que ningún cabello quedara sobre la cama, los calientacamas humanos de tres hoteles Holiday Inn de Inglaterra se metieron entre las sábanas para combatir la ola de frío que azotó Europa los primeros días del año.

Entre el 18 y 25 de enero, como parte de un servicio de cortesía los empleados se recostaban en la cama por 5 minutos y, armados con un termómetro, comprobaban que subiera la temperatura hasta un rango de entre 20 y 24 grados.

“Es parecido a tener una botella gigante de agua hirviendo”, explica Holiday Inn en un comunicado.

“Claro: ¡ellos se bajan de la cama antes de que tú te metas!”.

En el documento, el doctor Chris Idzikowski, un especialista asociado con esta cadena de hoteles, señala que una cama con la temperatura adecuada es una buena manera de empezar la siesta, mientras que una cama fría inhibiría el sueño.

“El sueño comienza al principio de la noche, cuando la temperatura corporal empieza a bajar, y eso ocurre en parte porque los vasos sanguíneos de las manos, cara y pies se abren y liberan calor”, agregó.

Sin embargo, otros expertos no le otorgan tanta importancia a la temperatura del lecho.

“La temperatura puede ayudar, como un vaso de leche tibia, pero no es fundamental”, precisa el doctor Alberto Labra, especialista de la Clínica de Transtornos de Sueño de la UNAM.

Labra dice que el cuerpo puede dormir con temperaturas mucho más frías sin problema.
Dormían calientitos
En el siglo 19, la gente calentaba su cama con una especie de sartén de cobre relleno de carbón, que se colocaba sobre de las sábanas para plancharlas.

Con la invención del plástico baquelita a principios del siglo 20, el dispositivo fue sustituido por botellas de agua hirviendo y, posteriormente, por sábanas eléctricas. eldiariolaprensa.com