El dulce sabor que tiene la Cuaresma
Santo Domingo.- “A mí me gustan las habichuelas como sean”. La expresión de Isabel bien puede resumir el sentir de muchos dominicanos frente a las emblemáticas habichuelas con dulce. O tal vez no.
Tras un par de minutos confiesa que no aprueba la costumbre de consumir este plato con casabe. “El casabe se hizo para comer con habichuelas saladas, no dulces”, dice la mujer de 50 años. ¡Ah!, tampoco le gustan las habas -las probó una vez- porque “les sale un amarguito”.
Esperanza y Martín no opinan lo mismo. En Santiago ella aprendió a comer este dulce típico acompañado de casabe y aún hoy mantiene la tradición de tostar unas tortas de casabe con un toque de aceite de oliva. Él, aunque ahora reside en Estados Unidos -donde no sólo es difícil toparse con un plato de habichuelas con dulce, sino también explicar a ciudadanos de otros países la pasión de los quisqueyanos por esta receta-, prefiere las habas.
A las variantes regionales en la preparación de las habichuelas con dulce se suman los gustos personales. Aunque la base de la receta sigue siendo la misma -habichuelas, leche y azúcar-, es obvio que cada individuo disfruta alguna de sus formas de presentación: calientes o frías, como plato fuerte o postre, con galletas o casabe, con o sin batata, espesas o aguadas…
El costo de los ingredientes no atenta contra la tradición porque, como recuerda Pelagia, esas quejas siempre han existido y, de todos modos, las familias terminan disfrutando de este plato.
“A las 5:00 de la tarde del día anterior, mamá decía aquí no se va a hacer frijoles porque están muy caros, pero papá buscaba las habichuelas fiadas en el colmado y nos levantábamos tempranito a ablandarlas”, cuenta la mujer.





