Carim Abunaba’a, el “Baby Doc” de la República Dominicana
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“Baby Doc Jr.” es nombre muy conocido en Haití, República Dominicana y el resto del mundo, y es que ese era el apodo del dictador haitiano Jean Claude Duvalier, que hacía en ese país “lo que le diera la gana”; porque había heredado “el trono” de su padre François Duvalier.
En la República Dominicana sucede algo similar, no en el caso de una dictadura, ni el hijo del dictador; pero sí en un norteamericano de origen árabe y nacionalizado dominicano llamado Carim Abunaba’a Nicolás, que hace en este país lo que le plazca y es aplaudido en las más altas esferas del poder.
Verlo en fotografías con el ex presidente de la República, Rafael Hipólito Mejía Domínguez, con el presidente del Senado, Reinado Pared, y con el propio mandatario Leonel Fernández, es algo normal. Muchos le apodan “el príncipe Carim”.
El apodo del “Baby Doc” le cae bien, porque es el único que ha utilizado la pista de la Base Aérea de San Isidro para volar sus juguetes, unos aviones a control remoto con un diámetro hasta de diez metros de largo, y ha usado el terreno para correr sus ferraris; como lo hacía Duvalier en Haití.
Recientemente, según dijo una fuente cercana al Palacio Nacional, a este “empresario” le fue advertido que no podía utilizar las pistas del aeropuerto de San Isidro para “calentar” o “jugar” con sus aviones y carros; porque esto ponía en peligro la aviación de la República Dominicana.
“Suponga usted que en el Aeropuerto de Las Américas suceda algo de imprevisto, un para aterrizar o cualquier otra cosa, ¿dónde se van a tirar los aviones, que no sea es San Isidro?, en ningún otro lago; porque aquí hay una pista de emergencia para esos casos”, dijo la fuente.
Según supo este medio, del mismo Palacio Nacional, no el presidente Leonel Fernández, pero sí una persona de su entorno, envió una comunicación a la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), donde se le ordenaba que dejara a este joven tranquilo y que siguiera jugando con sus aparatos en las pistas, tanto de emergencia, como las demás de San Isidro; la única base aérea militar del país.
“Los hijos de Trujillo (dictador que gobernó la República Dominicana entre el 1930-1961) nunca osaron en utilizar estas pistas para nada; y eso que tenían lujos, pero San Isidro, siempre fue algo sagrado para el gobernante”, aseguró la fuente.








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